Hacer senderismo en invierno es un auténtico placer para la vista. Sin embargo, caminar con frío y nieve exige contar con un buen equipo. La elección del calzado de montaña es, por tanto, fundamental para mantener los pies calientes y secos. Hoy en día existen muchos modelos diseñados específicamente para el frío y la humedad. Si te preguntas qué botas elegir para tus rutas invernales y evitar tener los pies helados, este artículo es para ti. Vamos a ver qué modelos son los más adecuados, detallando los criterios esenciales que debes tener en cuenta.
Información clave
- Impermeabilidad: elige botas completamente impermeables para evitar que la nieve, el barro o el agua se filtren y mojen tus pies.
- Aislamiento térmico: opta por modelos con forro cálido (polar, lana, Thinsulate…) para conservar el calor, especialmente en condiciones de frío prolongado.
- Caña alta o media: garantiza una mejor sujeción del tobillo y evita que la nieve entre por la parte superior.
- Suela adherente con tacos profundos: imprescindible para prevenir resbalones sobre nieve, hielo o barro, y para facilitar la evacuación de la nieve.
- Transpirabilidad: una membrana tipo Gore-Tex o similar ayuda a evacuar el sudor y evita la acumulación de humedad interna, que podría enfriar el pie.
- Uso de polainas antinieve: un excelente complemento para impedir que la nieve entre en la bota, especialmente útil en nieve polvo o nieve húmeda.
- Ajustar el aislamiento al nivel de esfuerzo: para una travesía activa, evita las botas demasiado aislantes que puedan hacerte sudar los pies, lo que causaría incomodidad o incluso frío al detenerte.
¿Qué botas de senderismo elegir para mantenerte abrigado y seco?
En primavera, verano e incluso en otoño, cuando el clima sigue siendo agradable, tu par de botas de senderismo habituales son suficientes. Pero caminar en invierno significa frío, nieve, charcos y barro helado… Para evitar que estas condiciones potencialmente duras pongan a prueba tus pies, es fundamental elegir unas botas cálidas, adecuadas para la temporada, y esto por varias razones.
Tener los pies mojados, helados o, peor aún, congelados, puede arruinarte la experiencia y suponer un riesgo (congelaciones, hipotermia localizada...). Manteniendo tus pies secos, unas botas de senderismo impermeables te ofrecen una protección óptima frente a estos peligros.
¿Son buenas las zapatillas para caminar en invierno?
Para caminar por un sendero nevado, es mejor no llevar zapatillas, incluso si son impermeables, como ocurre con algunos modelos de calzado de trail running. También conviene evitar los zapatos ligeros. Cuando ha nevado y hace frío, no hace falta que las temperaturas sean muy bajas para que aumente el riesgo de resbalar. Las zapatillas suelen tener poca tracción. Además, al igual que las botas de senderismo de caña baja, no sujetan los tobillos tan bien como unas botas de caña alta.
Por el contrario, un buen calzado de invierno te ofrece sujeción, una excelente aislación térmica y impermeabilidad, factores esenciales para caminar sobre nieve o en condiciones de frío intenso. Garantizan una protección óptima frente al frío y la humedad, permitiéndote disfrutar del paisaje con total tranquilidad, sin miedo a resbalar sobre una placa de hielo.
Criterios esenciales de las botas de senderismo invernal
No todas las botas de trekking son iguales cuando se trata de enfrentarse al invierno. Aquí tienes algunos aspectos clave que debes conocer para facilitar la elección del par ideal que te garantice comodidad y seguridad durante tus rutas invernales.
Impermeabilidad
En invierno, es fundamental contar con botas impermeables que impidan que la humedad se filtre y mantengan los pies secos al caminar sobre nieve, charcos, barro o incluso bajo la lluvia. Este es realmente el criterio número uno, ya que aunque tus botas sean cálidas, no te servirán de nada si dejan pasar el agua.
Transpirabilidad
Las botas de montaña equipadas con una membrana tipo Gore-Tex no solo son impermeables, sino también transpirables. Ofrecen una barrera eficaz contra el agua (arroyos, charcos, rocío, lluvia, nieve...), al mismo tiempo que permiten que tus pies respiren. Incluso en invierno, los pies pueden sudar, y la humedad acumulada en el interior puede enfriarlos y generar una sensación muy incómoda.
Tratamiento repelente al agua y costuras selladas
Además de incorporar una membrana impermeable y transpirable, las botas de invierno suelen contar con un tratamiento hidrófugo, costuras selladas y lengüetas con fuelle, todo ello pensado para evitar que la nieve derretida acabe filtrándose.
Polainas antinieve
Para una protección aún mayor, también puedes optar por unas polainas antinieve que se colocan directamente sobre las botas y cubren la parte baja de los pantalones de montaña. Añaden una capa extra de protección, especialmente si nieva o llueve, pero también cuando caminas por nieve polvo. El objetivo es lograr una impermeabilidad total para mantener los pies secos de la mañana a la noche.
Aislamiento térmico y confort en frío extremo
Invierno es sinónimo de frío. Tus botas deben ser una auténtica barrera frente a las bajas temperaturas. Un buen aislamiento térmico es esencial para conservar el calor en los pies. Por eso, la mayoría de las botas de senderismo invernal incorporan un forro cálido (por ejemplo: Thinsulate, Primaloft, forro polar, lana...). Este ayuda a retener el calor generado por los pies y evita que el frío exterior penetre.
Cuando haces la elección de un par de botas, si sabes que tiendes a sudar mucho de los pies, procura no escoger un calzado demasiado aislante. En efecto, en una ruta exigente con mucho desnivel, donde el esfuerzo físico es constante, correrías el riesgo de acabar con los pies húmedos, que podrían llegar a congelarse una vez que te detengas.
Calcetines de senderismo
Recuerda que, sea cual sea tu modelo de botas, puedes ajustar la temperatura interior usando calcetines de trekking, diseñados específicamente para caminar por montaña. No es necesario que sean gruesos para que resulten cálidos. Los que están hechos de lana merina o que la incluyen en su composición, así como los de fibras sintéticas, no solo son aislantes, sino también transpirables, permitiendo que el sudor se evapore y manteniendo tus pies secos.
Plantillas térmicas
Los más frioleros pueden optar por plantillas capaces de aislar los pies del frío. Se colocan fácilmente dentro del calzado para mejorar el confort térmico.
Tracción y agarre: ¿qué suela elegir para caminar sobre la nieve?
Caminar en invierno significa moverse sobre superficies potencialmente resbaladizas: nieve, hielo, barro, rocas húmedas… El agarre de tus botas es por tanto un criterio esencial. Las suelas exteriores deben ofrecer una excelente adherencia. Te recomendamos optar por suelas de goma blanda, que se mantengan flexibles incluso con bajas temperaturas. También deben contar con tacos profundos que permitan evacuar la nieve y el barro. En superficies húmedas o heladas, estos tacos ayudan a reducir el riesgo de resbalar.
Muchas botas de invierno incorporan suelas reconocidas por su goma adherente. Es el caso de las famosas suelas Vibram, que te permiten avanzar con confianza en cada paso.
Crampones y suelas antideslizantes
Si las suelas por sí solas no bastan, existen accesorios que refuerzan la tracción sobre nieve y hielo. Estos crampones antideslizantes y suelas antideslizantes se colocan sobre cada bota y funcionan de manera similar a las cadenas que se instalan en los coches para ganar agarre en las carreteras de montaña durante el invierno. Algunos modelos están equipados con puntas metálicas, otros con garras similares a las de los crampones de alpinismo.
Raquetas de nieve
Caminar sobre una capa profunda de nieve blanda requiere un equipo distinto, ya que incluso las mejores botas de senderismo de caña alta se hunden en la nieve polvo. Es aquí donde las raquetas de nieve resultan muy útiles para avanzar sin agotarte. Sus suelas dentadas incorporan, en algunos modelos, garras y crampones que garantizan un excelente agarre tanto en ascensos como en descensos y travesías laterales.
¿Qué calzado usar para hacer raquetas de nieve?
Practicar con raquetas de nieve no requiere un tipo de calzado específico. Sin embargo, te recomendamos unas botas de senderismo de caña alta o de caña media, que sean impermeables y con buen aislamiento térmico. Además de ser altas, es preferible que sean rígidas. Por lo tanto, puedes descartar directamente las Moon Boot, ya que no son adecuadas para este uso. Es cierto que abrigan, pero son demasiado flexibles, mientras que las fijaciones de las raquetas necesitan un ajuste firme. Las Moon Boot tampoco ofrecen suficiente sujeción en los tobillos.
Para caminar con raquetas, podrías sentirte tentado a usar unos après-skis. Sin embargo, aunque la mayoría son impermeables, no siempre resultan lo bastante transpirables. Con algunos modelos, corres el riesgo de acabar con los pies húmedos por el sudor y de tener rápidamente los dedos fríos.
Tanto si practicas de forma intensiva, en modo expedición o simplemente por ocio, te aconsejamos llevar un par de calcetines térmicos y, si es posible, unas polainas antinieve que eviten que la parte baja de los pantalones se moje y que la nieve polvo entre por el cuello de las botas.
¿Cómo cuidar tus botas de senderismo en invierno?
Para que tus botas de montaña te duren muchas temporadas, el secreto está en mantenerlas correctamente para conservar su impermeabilidad año tras año. Aquí tienes algunos consejos prácticos para cuidarlas y alargar su vida útil. Si quieres un artículo más completo, echa un vistazo a nuestra guía dedicada al mantenimiento de las botas de senderismo.
Limpiar las botas de montaña después de caminar por la nieve, el barro...
Después de una ruta con nieve polvo, es recomendable quitar el exceso de nieve acumulado en la caña, en los tacos de la suela y, si hace falta, los pequeños bloques de hielo formados alrededor de los cordones. Si no te ha quedado otra que caminar por el barro, te aconsejamos eliminar la tierra tanto de la parte superior como de las suelas. Puedes usar un cepillo suave y un poco de agua tibia para frotar el exterior y desprender el barro de los tacos. Si es necesario, puedes aplicar un poco de jabón en las zonas más sucias, pero no olvides enjuagar o secar bien para que no queden restos de jabón.
Secar las botas de senderismo
Lo mejor es dejar secar tus botas lentamente, sin colocarlas demasiado cerca de una fuente de calor. Puedes sacar las plantillas para que el interior se seque mejor, ya que la transpiración suele acumularse ahí. Esto evita los malos olores y que los forros se deterioren antes de tiempo. El secado debe hacerse a temperatura ambiente, en un lugar seco y alejado de cualquier fuente de calor directa. No te recomendamos ponerlas sobre un radiador, cerca de una estufa de leña, de pellets o de una chimenea con la esperanza de que se sequen más rápido. El calor excesivo puede dañar la membrana impermeable y transpirable, e incluso deformar algunas partes de la caña. Un truco útil es meter dentro hojas de papel de periódico arrugadas para acelerar la absorción de la humedad. El secado puede tardar, pero es mejor tener paciencia que volver a ponerte unas botas húmedas.
Reimpermeabilizar tus botas de senderismo
La impermeabilidad original de tus botas de montaña puede disminuir con el tiempo. Por eso conviene reimpermeabilizarlas periódicamente. Sin embargo, ten en cuenta que un spray impermeabilizante en realidad reactiva el tratamiento repelente al agua que protege la superficie exterior de tus botas. No repara la membrana impermeable y transpirable si los movimientos repetidos al caminar acaban dañándola con el tiempo, al igual que el contacto con rocas muy abrasivas. La repelencia al agua permite que el agua (rocío, lluvia, nieve...) se deslice por la superficie, evitando que penetre y empape el material.
Nutrir el cuero de tus botas de montaña
Aplicar una crema o una cera forma parte del mantenimiento de las botas de senderismo de cuero. Estos productos nutren la caña, devolviéndole su flexibilidad y su capacidad natural de repeler el agua. No obstante, ten cuidado con algunas grasas que pueden obstruir los poros ultrafinos de las membranas Gore-Tex y reducir su transpirabilidad.
Almacenamiento para la próxima salida
Entre dos rutas invernales, guarda tus botas en un lugar seco y bien ventilado. Evita dejarlas en el maletero del coche, en el garaje o en el sótano, ya que podrían deteriorarse antes de tiempo. Sería una pena, ¿verdad?
Si te acostumbras a cuidarlas y a guardarlas en un sitio que no sea ni muy frío ni húmedo, prolongarás notablemente su vida útil y disfrutarás cada vez de la sensación de ponerte unas botas limpias y en buen estado.
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