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Esquís de travesía

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Historia de un retorno

La representación gráfica más antigua de un esquiador se remonta a hace 4.000 años, y la encontramos en unas pinturas rupestres descubiertas en Noruega. Lo cual cambia bastante la actual visión que tenemos del esquí: de una actividad lúdica y deportiva de reciente desarrollo gracias al progreso de sus infrestructuras, a una manera de desplazarse por la nieve tan antigua como el hombre. Y sin embargo, a pesar de su corta edad, el esquí alpino ha desplazado al esquí de montaña (también llamado esquí de travesía o esquí-alpinismo), a un segundo rango casi marginal, destinado a un público de perfil "eco-hippie" claro y asumido.

No lo suficientemente "guay", y un poco elitista debido a la buena condición física requerida, el esquí de travesía se ha tomado en los últimos tiempos de manera poco seria. Pero el auge de los problemas medioambientales y las preocupaciones sociales que generan están haciendo que recupere la visibilidad que merece: el esquí de montaña se ha convertido en una marca de fábrica de los esquiadores comprometidos con la protección de la montaña. Sin remontes, sin infrestructuras requeridas: el esquí de travesía defiende una posición alejada del mercantilismo al que se asocian los deportes de invierno, y se dirige ahora a todos los amantes de la naturaleza que desean volver a conectar con el aire libre y las laderas vírgenes.

¿Iniciación, travesía o travesía-freeride?

Con el auge de la disciplina descubrimos o re-descubrimos diferentes formas de practicar el esquí de travesía:

La travesía pura:

Es la forma original de esta disciplina. Antes que el descenso, es el placer (¡y el esfuerzo!) de la subida lo que buscan los aficionados. El esquí de travesía, tal como lo describen sus seguidores, se practica en un espíritu de comunión con la naturaleza, requiere de un buen conocimiento del entorno (clima, condición y tipo de la nieve, buena orientación...) y utiliza el equipo más ligero posible para permitir excursiones de gran desnivel o las salidas de varios días.

La travesía-freeride:

Si la travesía se centra en la subida, la travesía-freeride se centra sobre todo en la bajada. Y es que para bajar las más bellas laderas vírgenes, los freeriders no dudan en entregarse a la escalada... ¡por un buen descenso vale la pena una buena sudada! Siendo el disfrute de la bajada el objetivo final, el equipo elegido para esta disciplina beneficiará el descenso, aunque los fabricantes hacen lo posible por aligerar el peso del material para facilitar la ascensión.

La iniciación:

Practicada para alcanzar las zonas fuera de pista cercanas a la zona de esquí, esta modalidad presenta pocos desniveles y no necesita un material específico ya que se desarrolla en recorridos cortos, en los que el descenso puede mezclar pistas pisadas y nieve fresca.